Adriana Manzanares es Argentina, nació en la ciudad de Buenos Aires y a los pocos años sus padres se mudaron al campo para proporcionarles a sus hijas una vida más sana alejada de las grandes ciudades, en contacto con la naturaleza. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Capilla del Señor, un pueblo cercano a la capital (100 km) con una vieja estación de ferrocarril típicamente inglesa, una iglesia y una plaza principal. En ese pueblo habían vivido sus abuelos y toda la familia de su padre. En esos tiempos el único medio para llegar a la capital era el ferrocarril y era una localidad tranquila donde todos los habitantes se conocían. Tenía un arroyo que Adriana visitaba durantes las siestas en verano.

De niña era muy estudiosa pero muy tímida y le costaba relacionarse con niños de su edad. Sus padres eran muy severos especialmente su padre, de carácter autoritario y dominante. Su madre cultivaba rosas y él las arrancaba y en su lugar plantaba tomates, mientras murmuraba sobre la inutilidad de las flores. Ella sufría su indiferencia y la falta de afecto y se refugiaba en la lectura. Leía todo lo que encontraba a mano. Especialmente novelas policiales. Sus juegos preferidos eran treparse a los árboles, contar historias a sus tíos, historias que trataban de aventuras que ella inventaba y que sus padres tenían que ocuparse en desdecirlas ya que todo el mundo creía en sus relatos.

Ejerció la docencia y comenzó a estudiar la Carrera de Periodismo. Desde los dieciocho años vivió sola en la Ciudad de Buenos Aires mientras trabajaba y estudiaba. Luego de recibirse de Licenciada en Ciencias de la Información comenzó la Carrera de Ciencias Políticas en la Universidad del Salvador.
Se recibió de Licenciada en Ciencias Políticas, en Protocolo y Ceremonial para la Relaciones Públicas e Institucionales. Hizo dos años de Talleres Literarios.

Entrañable viajera, conoce buena parte del mundo y es en algunas ciudades como París, Berlín, Praga en donde encuentra tiempo para crear sus personajes a partir de la observación de las personas que pasan por las calles de las grandes ciudades y que ella imagina la vida que podrían tener en sus novelas.

Escribió su primera novela histórica hasta ahora inédita sobre la vida de la poetisa uruguaya Delmira Agustini, novela que se llama Cantata de Fuego en colaboración con la escritora Clara Fernández Moreno. Posteriormente incursionó en la novela negra y publicó en 1997 Miedo Transitorio.

Realizó un curso de Criminología dictado por la Universidad de Criminalística Científica de la Policía Federal Argentina mientras escribía su novela El Almuerzo de los cuervos. Actualmente ejerce la docencia en forma privada.

Sus ideas sobre la posición de la mujer en la Sociedad Actual donde tiene que luchar del mismo modo que el hombre sin obtener los mismos beneficios, su profundo cariño por la naturaleza y los animales y su respeto por los jóvenes y adolescentes a los cuales defiende enardecidamente contra los "clichés" que los rotulan de frívolos y superficiales la han llevado a hacer de ellos personajes de sus novelas.

En cuanto a su obra pictórica es autodidacta.
Se inició en esta actividad tomándola como un hobbie hasta que descubrió que era otra forma de expresar la energía vital, la intensidad de los sentimientos y por eso la mayoría de sus cuadros transmiten emoción y espiritualidad.